
Eran ciegos o disminuidos físicos,que recorrían los pueblos, vendiendo coplas contaban los sucesos los crímenes lo mas horrorosos, pero todas eran hitarías reales.
Por los 40 o 50, iban por los pueblos vendiendo coplas y la gente en corro esperando oír como las cantaba. Llevaban un lazarillo que se encargaba de situarles bien, mientras él las cantaba el lazarillo iba rendiéndolas y cobrándolas.
Las coplas eran de un papel de colores variados de baja calidad, eran tiempos difíciles y no daba para mas.
Las historias que cantaba el ciego al son de su violín. Nosotras comprabamos la copla que valía 50 céntimos de los años 50 poníamos mucha atención a la música, luego nos aprendíamos la letra y era la diversión en los días de fiesta cantando la canción. También servía para animar las bodas y los bautizos. Eso desapareció cuando ya llegó lo de vender los cupones.
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